02 diciembre 2008
Resaca
Es muy tarde, por lo menos para mí. Ha sido un día intenso, de frío, de mucho curro, de algo de deporte. Y de resaca. Claro que no de resaca de beber, porque ya sabéis que no bebo. Aunque en valencia cayeron unos culines, para festejar esa pedazo paella con la que nos obsequiaron las valencianas (que sólo eran 3 valencianas, el resto de fuera, como la charanga). Compramos sus camisetas, bebimos sidra, cantamos, bailamos, comimos, charlamos, tomamos "copas"... Dormir, poco, viajar, mucho. Pero, sobretodo, tocamos. Sobretodo y por encima de todo, tocamos. Y cómo tocamos. El sábado por la mañana, en el río, en el ensayo, algunas nerviosas, todas excitadas, todas encantadas de estar tocando juntas, de estar tocando con Silvia dirigiendo, eeessoooooo!!!!. Adriana me retó: ¡intenta dejar de sonreir, anda, inténtalo! Imposible, la sonrisa estaba ahí, dentro y fuera, estallando los poros de la piel. Una gozada tocar al aire libre, Silvia nos colocó para caminar en la marcha de por la tarde, la gente se paraba a mirarnos y escucharnos. Incluso nos pidieron permiso para grabarnos. Y, claro, tomamos la primera caja de "sidre". Ibamos a comer solas con Silvia, pero la lesbianbanda no nos dejó, no las dejamos, comimos juntas, charlando y cantando. No pudimos festejar el reencuentro con Silvia a solas, lo festejamos con ellas, para que no quede duda de que lo más importante es tocar, es divertirse, es compartir una experiencia única. Y sí que tuvimos una experiencia única: tocar con la lesbianbanda por las calles estrechas de Valencia, sorteando coches, gente, mirando a Silvia, pasando incluso de una en una a veces. Veintidós tambores. In-cre-i-ble, emocionante, im-pre-sio-nan-te... Diez surdos, diez, perdonar que hable de mi cuerda, retumbando por las calles con rotundidad. No se puede explicar, no se puede contar. Como tampoco se pueden contar las sensaciones que vivimos tocando en la plaza, ya sin tráfico, pendientes de Silvia, de Eva, de Valentina... Yo no quería parar, no quería dejar de tocar, a pesar de las vejigas que me salieron en los dedos, del dolor del arnés en las clavículas, no quería parar. Pero hubo que hacerlo, y ahí afloraron los abrazos y los besos, las felicitaciones, la alegría. Tocamos muy bien, creo que lo hacemos muy bien si tenemos en cuenta el poco tiempo que llevamos haciéndolo. Y espero que sigamos haciéndolo así, con estas ganas y este entusiasmo y esta conexión. Muchas gracias a todas, a las que fuimos, a toda la charanga (porque si no tocamos aquí, no hacemos nada allí), a las que nos recibieron allí. Y a Silvia, que nos ha enseñado lo que tenemos que aprender. Buen viaje, compañeritas, suerte y a disfrutar!!!!
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4 comentarios:
Ahora me toca a mí romper una lanza por las repicas. ¡Señooooooras! Somos las mejores, en total éramos cinco pero pa vernos. Desde aquí un besazo a las compañeras valencianas y sobre todo a Zahira, nos pusieron juntas a tocar y era pa vernos. Yo que soy más larga que un día sin pan y ella recogidina, recogidina. ¡Tiene guasa la cosa!
Algo a repetir. Prometieron venir a vernos. Podeis imaginar lo mismo por Gijón???? Porque si vienen liamos alguna seguro.
Adriana
efectivamente una experiencia que
se podria volver a repetir no????
creo que los tambores tiene magia,
tenemos que compartirla y sobre
todo que nos vean y oigan
nos veremos seguro.....y la
liaremossssss
sara
¿Y yo? Pues también encantada de esta experiencia tamborera, poderosa,política,divertida, amorosa,loca,transgresora,
desenfrenada y única.Estoy ya impaciente de que algo similar vuelva a suceder y desde luego doy las gracias por lo ocurrido a la charanga de Gijón,a Silvia,a la lesbianbanda de Valencia y al feminismo...
Un abrazo.
Irene.
Una experiencia para mí INOLVIDABLE,disfruté un montón y la verdad es que no lo hicimos nada mal. Repetiremos en Asturias...
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