Domingo 11 de enero.
12 de la mañana.
Estación de renfe de Oviedo.
Manifestación contra el genocidio en Gaza.
Dicen los períodicos que éramos 2000 las personas que salimos a la calle para pedir el cese de los ataques del ejército israelí contra la población palestina de Gaza. 2000 voces que pedían a los gobiernos que cesen los acuerdos con Israel, que no se vendan más armas a los que asesinan niños y civiles.
Nos reunimos el viernes para decidir qué hacíamos nosotras ese domingo, temíamos que los tambores fueran un acompañamiento demasiado festivo para el horror que vive el pueblo palestino. Buscamos ritmos, consignas y nos unimos a una manifestación donde deberían haber estado todos.
Bajamos por la calle Uría tocando, cantando, sin sentir el frío en un domingo de sol de invierno.
Pero para mí lo mejor fue el final, una vez que terminaron los manifiestos, cuando la gente se marchaba de la plaza de la catedral un grupo de mujeres palestinas se unió a nosotras para cantar sus consignas en un idioma que no podíamos entender, para pedir que todas las manos se unieran por los que mueren en Gaza. Y así, sin una organización previa se formó un círculo de personas con las manos entrelazadas, un círculo al que se sumaban los que no se habían marchado un todavía, un círculo que rodeó la plaza.
Eramos un grupo de mujeres que ocupó una plaza con sus voces y sus manos.
Eramos todas palestinas.
Estas son las cosas que me hacen sentir que estamos en el camino, que lo estamos haciendo bien y que el esfuerzo, las ampollas con las que terminaron algunas por las mazas y los palillos, merece la pena.
Adriana.

2 comentarios:
Y qué bien lo hicisteis!!Seguid así aprendiendo,practicando y sorprendiéndonos a todas las que os seguimos.
Qué final!!Los pelillos como escarpias se me pusieron al oir las voces del grupo de mujeres palestinas y vosotras dándole al tambor.Es cierto,cosas así hacen que merezca la pena que os quedéis sin dedos! JAJAJAJA.mil besos charangueras
No me enteré que habia manifa, una que vive en su mundo. Y tampoco sabía de la existencia de este espacio. Os seguiré leyendo.
Besos charangueras.
Winnie.
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