Somos perras y mordemos...

10 marzo 2009

Martes 10 de marzo

Podríamos crear un cuaderno de bitácora como los que se escribían en los barcos para saber que aconteció en cada jornada de navegación, pero me temo que no sería muy interesante y más teniendo en cuenta que nuestras vidas, las de las charangueras, pueden resultar tan monótonas como las del resto de las mujeres que nos leen.
Pero quería hacer un balance, personal eso sí, de la manifestación del 8 de marzo. Así que a ello voy y os invito a todas, a que comenteis y nos conteis como vivisteis ese día y, si fuisteis a la manifestación de Gijón, que os pareció después de 5 años.

La verdad es que el día anterior no había salido de casa, me dolía la cabeza una barbaridad y sólo el hecho de pensar que tendría que rodearme de tambores al día siguiente hacía que me doliera aún más. Pero va a ser cierto eso del poder curativo de la música porque os aseguro que después de dos horas de canciones me encontraba mucho mejor.

El tiempo acompañó, que eso en Asturias es algo de agradecer, porque más de una concentración la hemos pasado debajo de la lluvia y tocar cuando te está lloviendo encima no es que sea muy agradable.
Como decía salió el sol, hizo calor incluso. A las doce de la mañana ya estábamos allí preparando los instrumentos, repartiendo tareas entre quienes nos acompañaban y calentando las muñecas y los brazos para no tener problemas a medida que tocábamos.
Plantadas en la Gota de Leche mirábamos a la acera de enfrente esperando ver una multitud de mujeres preparadas para celebrar nuestro día. Pero no había gente. Debe de ser esa manía que tenemos todas de pensar que los actos institucionales empiezan siempre tarde.
Cruzamos la calle y nos pusimos a tocar, más para nosotras que para nadie, empezando a meternos en faena.
La gente iba llegando, gente conocida, desconocida, mujeres que se acercaban a saludar, la televisión (esta vez de alcance nacional), prensa... Vamos lo de todas las manifestaciones. Pero sobre todo llegaban mujeres y llegaban hombres, llegaban niños. El 8 de marzo es para todas y también para todos y allí estaban.

Salimos caminando, tomando las calles, cortando el tráfico. Caminábamos despacio porque es muy complicado avanzar deprisa con los tambores colgando, sobre todo nuestra cuerda de surdas que llevan tambores que les llegan más abajo de las rodillas. Y porque nadie puede marcar el paso de la revolución.
Cantamos a favor del aborto, contra la iglesia y sus trasnochados dogmas y pecados, cantamos que el feminismo existe para demostrar que las feministas no somos un hatajo de mujeres amargadas que no cazan marido y por eso están contra los hombres, cantamos contra la lesbofobia, cantamos para que las voces de las mujeres se unieran a nuestro canto. En definitiva cantamos porque estábamos celebrando nuestro día, porque queremos que las cosas cambien.

Cuando llegamos al final, al Paseo de Begoña, Anabel Santiago leyó el manifiesto conjunto y volvimos a cantar, bailamos, aplaudimos, tocamos...

Personalmente creo que fue maravilloso, creo que no podemos dejar que vuelvan a encerrarnos en teatros a celebrar nuestro día, porque si bien no éramos miles y miles, el año que viene seguro que somos más y año tras año seguiremos creciendo.

Da gusto esforzarse para conseguir lo que se quiere, porque aunque sean pequeñas, las recompensas se ven cada día.

Y a las mujeres que se acercaron porque querían saber más de nosotras, porque querían estar en las manifestaciones, porque querían aprender a tocar el tambor, porque querían camisetas... A todas vosotras mil gracias por el interés, por valorar nuestro trabajo y ahí teneis nuestra dirección de e-mail para contactar, y por si no la encontrais aquí os la dejo: xuntesyrevueltes@gmail.com

Nos vemos por las calles.

Adriana.

2 comentarios:

tiaisi dijo...

Qué gran mani!!

No dejaremos que nos encierren más,y mucho menos teniéndoos a vosotras las charangueras a nuestro lado.
....dos días me duró la resaca! y ésta no fué de alcohol!

gracias a todas.

isa dijo...

Mi primera Mani del 8 de marzo, ¡Genial!, estoy segura de que el año que viene seremos más.