Somos perras y mordemos...

15 noviembre 2010

El papa estuvo aquí

Unos cuantos fueron a verle pasar como un rayo por las calles de Barcelona, otros tuvieron que dejar entrar a la policia en casa para quitar las banderas que no llevaban los colores del Vaticano en Galicia.

No pasó desapercibido. Y si lo hubiera hecho... pues ya se encargó minutos después de dejarnos un regalito en forma de palabras. Debe de ser el único que reconoce un estado laico aquí donde la iglesia tiene prebendas tales como el no pagar IBI, IVA y demás impuestos que son obligatorios para el resto de ciudadanos, eso sin contar con que recibe unas inyecciones de capital que ya quisieran para sí los bancos.

Yo me alegro de que viniera, de que le sacaran en todas las televisiones para demostrar lo que la iglesia es en realidad, lo que opina de las mujeres mientras se supone que propaga la palabra de dios.
No pudo encontrar un marco más hermoso que la Sagrada Familia de Barcelona para mostrar la situación real de las mujeres para el catolicismo. Él bendice y ellas limpian. Y los asistentes, incapaces de reconocer la discriminación cuando viene de la mano de la salvación de sus almas, no se levantaron y se fueron. ¿Será que las mujeres mandarán en el cielo para cuadrar un poco las injusticias de este valle de lágrimas?

Es por eso por lo que fuimos a concentrarnos en Begoña, frente al teatro Jovellanos. Porque ese viaje, esa demostración de desigualdad lo pagamos entre todos. Porque el capo de la iglesia se atrevió a darnos lecciones a los que no creemos en él ni en lo que predica.
Si nos visitó como jefe de estado y por eso lo pagamos todos... ¿No deberíamos romper relaciones después de las declaraciones que hizo? Y si lo hizo como Papa, ¿por qué no le pasaron la minuta a los que van los domingos a misa?

Volverá. La próxima vez a Madrid, y volveremos a concentrarnos aquí en Gijón o donde haga falta para que no se les olvide a muchos, entre ellos los que nos gobiernan que vivimos en un país laico de verdad y que no queremos pagar viajes de señores con sombreros raros y faldas hasta los tobillos ni religión en las escuelas.