Somos perras y mordemos...

26 marzo 2011

De feminismos, transfeminismos y las presas.

Hace unos días vi en facebook una entrevista a Sayak Valencia que os enlazo aquí y que me gustó mucho. El caso es que hay una de las preguntas que copio a continuación que me hizo pensar un poco más en mi feminismo o en una definición del feminismo como yo lo veo y como me gustaría que lo viese la sociedad.

Usted se define como transfeminista.
Desde mi adolescencia me considero feminista y llegó un momento en que sentía que el feminismo era un movimiento social que no sólo tenía que incluir a los cuerpos determinados biológicamente como mujeres. Las mujeres podemos ser comunistas, socialistas, izquierdistas… Pero cuando planteábamos que los hombres podían ser feministas nos decían que no, porque eran hombres y no mujeres. Lo que hace el transfeminismo es desarticular la idea de lo biológico como una condición necesaria para poder participar del feminismo. El transfeminismo incluye las identidades transgénero, pero también lo transfronterizo, los movimientos de disidencia sexual, los movimientos LGTB, el Queer…, todos estas corrientes que han seguido vivas a pesar de la represión y de tenerlo todo en contra.

El tema ha generado muchas controversias y las sigue generando, pero yo cada día estoy más convencida que mi definición de feminismo se acerca más al transfeminismo.

Cuando empecé a leer acerca de la mujer y de los derechos, de las luchas de las sufragistas, del feminismo de la igualdad y la diferencia me fui covenciendo cada vez más de aquello que nos decía Simone de Beauvoir en el "Segundo Sexo": La mujer no nace, se hace.
Y si se hace... ¿qué importancia tiene la biología de la persona? El género se construye cada día con nuestras actuaciones, con nuestra forma de pensar, así que, ¿por qué limitar el feminismo sólo a las mujeres biológicas?

Necesito estudiar mucho más esto, necesito conocer más para poder seguir contándoos qué es lo que hace que el transfeminismo me sea tan cercano y me sienta tan reconocida con esa palabra.
Siempre estuve en contra de las etiquetas, de tener que definirme de alguna manera para incluirme en algún colectivo ya fuera por mi orientación sexual, por mis ideas políticas o por lo que como, pero no me importa etiquetarme como transfeminsta. Creo que hasta me favorece.

Y por otro lado pero no menos importante ni mucho menos.

Al módulo 10 de Villabona, ese donde estuvimos hace unos días y que nos marcó tanto, es candidato al premio Asturianos del Año. Las mujeres que lo forman son las candidatas en la categoría de Valores Humanos.
Ellas están muy ilusionadas porque están trabajando duro para que el Módulo de Respeto funcione como lo está haciendo. Es un módulo autogestionado que funciona de manera asamblearia y con diversas comisiones que se ocupan de que todo funcione, desde la cocina y lavandería hasta la resolución de conflictos que sin duda se dan cuando 85 mujeres viven en un espacio como es la cárcel, todo limitaciones.

Así que por favor, votad por ellas porque se lo merecen. Están muy ilusionadas con que sus esfuerzos se vean recompensados de alguna manera y que trasciendan más allá de los muros de la cárcel.

Aquí os dejo el enlace.
http://www.asturiaspremia.com/categorias/valores-humanos/

Muchas gracias

Adriana.

2 comentarios:

Marcela dijo...

Desde el feminismo, hace ya muchos años, cantábamos aquel eslogan de: "No estamos todas, faltan las presas", ahora es elmomento de verlas, de reconocerlas y de darles nuestro voto. A por ellooooo.

cris dijo...

Hecho ;-)