Somos perras y mordemos...

18 marzo 2011

El feminismo nos puede llevar a la cárcel.

Estaba leyendo la noticia de la detención de cuatro estudiantes que hace unos días entraron en la capilla de la Universidad Complutense para manifestarse contra el machismo imperante en la iglesia católica, contra la exitencia de un lugar de culto en una universidad pública.

Me resulta asombroso que exista una capilla en la facultad de Psicología, que la iglesia esté presente incluso en el campus de una universidad que se supone al menos aconfesional. ¿Qué pinta ahí? ¿Acaso para aprobar los exámenes es necesario realmente enconmendarse a la virgen y a toda la corte celestial? Pues que mal está entonces el tema de los créditos, parecen más plazos de la hipoteca.

Se están diciendo muchas cosas acerca de esa manifestación, acerca del hecho de que un grupo de estudiantes se quitaron las camisetas dentro de la capilla para mostrar los mensajes que tenían escritos en el cuerpo, se les está insultando y en los comentarios a la noticia en los diferentes medios de comunicación los hay que, como no tienen argumentos, se limitan a decir una y otra vez que vayan a desnudarse a las mezquitas.

¿Me atrevería yo a entrar en una iglesia y hacer lo mismo? O simplemente entrar para leer un comunicado o dar la espalda al púlpito mientras se oficia la misa... La verdad es que creo que no. La experiencia ya me ha demostrado, y a muchas otras personas que luchan por la igualdad y los derechos de las mujeres, que resulta peligroso. Hemos recibido insultos y amenazas por decir en voz alta que nuestro cuerpo es nuestro y que nosotras parimos y nostras decidimos.

¿Estaremos atentando contra la libertad de culto por cantar que vamos a quemar la Conferencia Episcopal? ¿Tendremos que revisar nuestras letras y nuestras consignas por miedo a que alguien nos denuncie y nos detengan 72 horas con la amenaza de penas de hasta un año de cárcel? ¿Ser atea y feminista se convertirá en delito?

Dentro de nada sufriremos las procesiones por la calles, nos asustarán con esos capirotes morados. (Qué ironía, el color de las mujeres) Y mi libertad de no tener que ver a un hombre crucificado paseado por la calles quedará eclipsada por su libertad de culto, su libertad de expresión.

Está visto que hay diferencias de libertades, hay expresiones que, al parecer, son mejores que otras. Pero la iglesia seguirá siendo machista. Las mujeres quedarán para limpiar como ya vimos con la visita del alto mandatario del Vaticano a Barcelona. Seguirán diciéndonos como tenemos que vivir, a quien tenemos que amar, los hijos que debemos tener y como tenemos que educarlos.

Yo al menos voy a seguir cantando lo mismo, pensando lo mismo y diciendo lo mismo que hasta ahora y si me denuncian y me detienen... Pues será por ser feminista y se demostrará más fehacientemente que han pasado ya 35 años desde la muerte del dictador, pero que hay estamentos que tienen ahora el mismo poder que entonces.

Adriana.