"Todo para el pueblo pero sin el pueblo". Esta era la divisa de aquellos bienintencionados gobernantes absolutos que, sustentados ideológicamente por los pensadores ilustrados, llegaron a la conclusión de que dar un poquito de barniz de modernidad a sus rancias y podridas instituciones podía ser buena cosa. Al fin y al cabo, dotarse del poder de la razón, además del divino y su divina gracia, daba un toque de lo más sofisticado. Para ello, supieron rodearse de los filósofos, intelectuales y pensadores más insignes de la temporada. A cambio de alguna ayudita económica en unos casos, o de una pensión vitalicia y el mecenazgo de todas sus obras para los más avanzados de la clase, consiguieron las loas, justificaciones éticas y estéticas y un profuso ideario propagandístico.
Y no es que no hicieran falta reformas...el pequeño problema es que no se tenía en cuenta la voz de los supuestos beneficiarios de éstas. El pueblo llano, contaba poco, vamos...por qué no decirlo, nada. Pero si con un poquito de azúcar se podía conseguir que la amarga píldora de las revueltas del populacho apestoso, estuvieran al menos bajo un control paternal, cariñoso, humanista, ilustrado...¿cómo no sacrificarse un poco por esos hijos ingratos que sólo saben pedir y pedir y jamás le dan las gracias al padrecito Estado? hasta la cabeza perdieron algunas ilustradas por esa cainita ingratitud...
Fue tan duro ser reina en el siglo XVIII...
Españistán, siglo XXI:
el muy democrático, ilustrado y progresista gobierno, rodeado de insignes ilustradas consejeras de la Sección Femenina, quiere poner fin a una actividad perversa, inmoral, execrable, innombrable...oh, horror de los horrores...
sí...el asqueroso comercio carnal...¿por qué? porque atenta contra la dignidad de las súbditas, que bien podrían dedicarse a coser o fregar en lugar de darle al mambo...pagar por contacto carnal es indigno, punible, perseguible, inmoral...
¿qué hacer entonces? oh, ¡prohibir los anuncios de prostitución!, lo que no se ve, no existe...
¿luchar contra las redes de trata de personas? sí claro, pero sin que eso ponga en peligro las redes de corrupción policial, tan necesarias para mantener el orden...
¿y esos asquerosos clientes? fácil, son unos pervertidos y unos criminales a los que el niño Jesús va a castigar...
¿y las putas qué dicen? y eso qué importa, son negras, son mulatas, son del este, son trans, son pobres, son extranjeras, son mala gente, son víctimas que no saben lo que necesitan, son drogadictas, son delicuentes...son almas que buscan redención, la redención feminista de la (in)diferencia...
...y en los salones de té, leemos a Margaret Mead y huele a canela...

1 comentarios:
"ilustradas consejeras de la sección femenina" no les interesa la realidad, el mundo, ni quienes lo habitan; hacen leyes que nunca van a poder ser aplicadas, dicen tener la solución de los problemas cuando lo único que han hecho es incementarlos.
No les interesa salir de su mundo de 2 metros cuadrados, han perdido el juicio; y mientras tanto a hecharle más leña a la hogera para alimentar y hacer crecer como buenas madres su hijo, la guerra de los sexos.
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