
De cómo las sociedades fueron desarrollando progresivamente un pensamiento patriarcal, y este pensamiento fue calando hasta la médula en todas las esferas de la vida, incluida la religiosa, es un tema estudiado por la antropología, entre otras ciencias sociales. No me detendré ahora en relatar la diacrónica del machismo teológico, no es lo que me interesa en este momento.
Quiero centrarme brevemente en lo que significa para la sociedad actual, en teoría democrática, acofensional y plural, la visita del jefe del Estado vaticano y su recibimiento con todos los honores. Nada fuera de lo habitual, por otra parte, el hecho de que las más altas instituciones del Estado español, acojan con alborozo e inmoral entusiasmo a cuantos dictadores deseen pasearse por estas tierras.
Sí, dictador. Jefe de un estado teocrático, antidemocrático y corrupto. Ideólogo principal de una pseudoteología dogmática, irracional, acientífica, machista, patriarcal, LGTBfoba, opresora y sobre todo, capitalista. Jefe de ventas de una de las principales empresas transnacionales con mayor número de sucursales a lo largo de todo el planeta. Como a él le gusta decir, urbi et orbe. Para Roma y para todo el mundo. "Id por todo el mundo y predicad el evangelio del dinero, nuestro dios y señor."
Porque es desde la lógica capitalista actual, que debemos entender que la existencia y expansión de este tipo de estados y de jefes tribales, no sólo sea apoyada y sufragada con dinero público, sino que es muy necesaria para la perpetuación del capitalismo. La dialéctica capitalista sólo entiende de beneficios, plusvalías, mercados...y para mantener este criminal sistema, puede valerse de cualquier medio. También de la pseudoreligión, del chantaje espiritual, de la credulidad y necesidad de la gente. Es entonces una forma de negocio más.
El capitalismo actual sigue necesitando la opresión como modo de control social. Los discursos de odio y miedo siguen siendo efectivos para que la mayoría de la población, esté dispuesta a renunciar a su libertad a cambio de esa supuesta seguridad que nos ofrece el sistema establecido. Y no es que la mayoría de la sociedad actual esté de acuerdo precisamente con la ideología vaticana, pero sigue necesitando de espectáculos y fastos que legitimen esa ideología del poder. Porque sin esa puesta en escena, estas instituciones represoras pierden su razón de ser, porque sin el poder que solo puede otorgar el dinero, no durarían un minuto sin tambalearse. Y toda revolución social da miedo, mucho miedo, así que mejor dejar las cosas como están. Porque toda organización obsoleta y caduca utiliza todos los medios a su alcance para seguir haciendo caja.
No nos engañemos. La homofobia, el machismo, el clasismo, el racismo...todas las formas de opresión, son instrumentos del poder económico, aunque adopten las más diversas estrategias ideológicas, que siempre devienen en el mismo fin.
Y es que hasta el diablo, se disfraza de ángel de luz...

1 comentarios:
¿sabías que es la izquierda la que siempre estubo en contra de otorgarle la ciudadanía a la mujer?
Y fue por los partidos de derecha que se asumió una igualdad formal con respecto al hombre.
Los de izquierda confiaban en la propuesta marxista, pero siempre supieron que sacar a la mujer del mundo privado correspondía, un gran peligro que podría destruir la unidad familiar. Mira si tuvieron razón.
Respecto a este punto, la derecha al menos busca la libertad y tiende a darle un trato indefenciado a hombres y mujeres desde el punto de vista legal, osea al menos no es parcial e injusta; pero el socialismo actual se le da un trato desigual e injusto a los hombres desde el punto de vista legal, y de paso se están llevando entre las patas a la familia como institución. No sólo lleva a la crisis e incertidumbre económica, sino emocional, familiar y social.
Lo que se necesita es una izquierda antifeminista. Pero entre una izquierda feminista o una derecha antifeminista, es mejor la derecha, porque tal vez no sea la mejor opción desde el punto de vista economico, pero es la mejor desde el puto de vista social.
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