Un fantasma recorre Europa, el fantasma del fascismo.
(parafraseando al tío Marx)
Pero esto no es nuevo, ni es sólo en Europa. La dictadura del brutal capitalismo global, campa a sus anchas por todo el orbe. La miseria, explotación, represión y manipulación son la agenda, cada vez menos oculta, de gobiernos, transnacionales, agencias de calificación, banca...
La pérdida de derechos laborales y sociales no es una posibilidad del futuro más negro, es ya una realidad en nuestro "primer mundo". Cosas del karma, que nos devuelve la explotación a la que hemos sometido históricamente al "tercer mundo", solo que los explotados son los pueblos, aquí y allá.
Llevar la situación hasta el extremo, exprimir los recursos públicos en beneficio del poder privado, crear psicosis social, inyectar el miedo, inocular el virus del apocalipsis en cada mente del vulgo. Así es más fácil anular cualquier conato de rebelión, de respuesta ante tanta perversión sociopolítica. Hacer creer que es mejor ser esclavo con derecho a un plato de comida y un catre donde dormir. Porque cuando todo es tan negro, "mejor algo mediocre que nada" (Almunia dixit).
Si miramos lo que ha venido siendo la historia de las crisis, que como las guerras, siempre son creadas para que unos pocos hagan un gran negocio, hay circunstancias que se repiten. Se hunden los mercados, no fluye el crédito, el consumo cae en picado, el empleo escasea, las condiciones laborales empeoran, crece el descontento, se buscan culpables, aumenta el conservadurismo, se restringen libertades, se expande el fascismo, estalla una guerra...y vuelta a empezar. Solo que las guerras con metralla las reservamos desde el norte para los parias del sur. En nuestro mundo libre y democrático, nos hacemos la guerra desde los parqués bursátiles, los despachos de alta dirección, los consejos de ministros, el parlamento europeo y la bendita white house.
No es casualidad que en épocas de crisis los gobiernos sean ultraconservadores. Ni es casualidad que las libertades y derechos civiles vayan mermando a paso de gigante, a la par que el dinero en las carteras de las clases trabajadoras. Todo está atado y bien atado. La socialdemocracia allana el camino a la "liberalidad" neocon. Ahora lloramos. Porque el aborto vuelve a ser criminalizado, porque el matrimonio vuelve a ser cosa de buenas familias decentes...
El feminismo no puede ser ajeno al resto de luchas emancipatorias. No puede ser el punto "rebelde" de quien no lucha por los derechos, todos, de toda la humanidad. Defender igualdad sin denunciar la injusticia, independientemente de quien se siente en la poltrona del gobierno, es correr tras el viento. Poético, pero absolutamente demencial.
Ahora, como siempre, a luchar.


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